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Medialab-Prado y la excelencia en ciencia a nivel mundial

Imagen original: http://blog.bookcamping.cc/post/82103094105/save-the-lab

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace algo menos de una semana saltó la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid se plantea desahuciar a Medialab-Prado (MLP), cediendo el edificio de la Serrería Belga a Telefónica. (Ver también la noticia en El País.)

Como no podía ser menos el rumor ha provocado bochorno e indignación, y son ya numerosas las expresiones de solidaridad y apoyo para con MLP (por ejemplo, aquí y aquí), así como las manifestaciones de protesta y resistencia hacia tan absurda maniobra.

En estos días hemos oído voces que elogian el trabajo que MLP ha venido desarrollando en los últimos diez años en favor de la cultura digital, trabajo que ha posicionado a la institución madrileña entre los centros de arte-ciudadanía-tecnología más prestigiosos del mundo.

Pues bien, quiero hacer aquí una defensa de MLP algo distinta, que pone en valor no su trabajo al frente de la cultura digital o la innovación ciudadana, sino como institución científica. De hecho, voy a explicar por qué MLP es una institución científica de primer orden mundial.

El cambio de foco me parece importante porque hoy la clase política se ha apropiado – y como suele ocurrir en estos casos, desfigurado – el discurso en torno a la innovación ciudadana. Y en este juego de pretenciosidad y vanagloria innovadora el canto de sirenas de entidades como Telefónica seduce a más de un despistado.

Distinto es con la ciencia, donde por mucho embellecedor y lustre que les revista, ni Telefónica ni la cohorte de instituciones ‘innovadoras’ que hoy ronda a nuestros despistados representantes tienen nada qué decir y mucho menos por hacer.

Lo que sigue, por tanto, es una descripción del trabajo que MLP ha llevado a cabo en varios frentes de excelencia científica a nivel mundial.** Quizás en algunos puntos el texto se torne algo denso y técnico, espero que no por ello ininteligible. Aunque he procurado no extenderme demasiado, ese punto de dificultad, en este caso, me parece importante, pues con él quiero remarcar la distancia entre esa política facilona y hueca de la falsa promesa innovadora, y la seriedad, el compromiso y el cuidado – y también la alegría, por supuesto – con el que muchas personas vienen trabajando por la construcción de un espacio de investigación como MLP.

El texto va acompañado de un breve ‘aparato crítico’ (referencias y enlaces a publicaciones, en notas al pie) para no sobrecargar su lectura, que espero sirva también para satisfacer las inquietudes de escépticos y curiosos.

1. Epistemes

Desde la primera ciencia experimental del siglo XVII a nuestros días, toda forma de investigación científica se ha caracterizado por lo que se ha venido en llamar una ‘cultura epistémica’.

Una cultura epistémica no es otra cosa que la forma que los científicos tienen de organizar su trabajo, y de organizarse colectivamente: trabajar en grupos, en red, o individualmente; trabajar en laboratorios, o en casas, o al aire libre (haciendo trabajo de campo, por ejemplo); apuntando nuestros hallazgos en un cuaderno de laboratorio, o haciendo dibujos, o generando taxonomías y clasificaciones.

Unas u otras formas de trabajar dan cuerpo, y generan cierto tipos de expectativas en torno, a lo que se cree se puede llegar a descubrir. Así, históricamente, los científicos han trabajado en pos del descubrimiento de ‘leyes naturales’ o de ‘patrones’; han intentado generar correlaciones que dieran lugar a explicaciones ‘sistémicas’; o han elaborado ‘modelos’ o ‘representaciones’, o incluso identificado ‘ejemplares’, que permitieran explicar mejor la ocurrencia de ciertos fenómenos.

Los modelos, las representaciones, los ejemplares o los sistemas constituyen ‘epistemes’: una suerte de territorio de saberes desde el cual nos lanzamos a explicar aquello que no entendemos.

¿Y qué tiene que ver MLP con todo esto?

Pues bien, MLP ha alojado desde hace muchos años toda una práctica de experimentación e investigación en torno a un episteme ‘nuevo’: los prototipos.[i] Un prototipo no es un modelo, ni un ejemplar, ni un sistema (ni siquiera es un sistema abierto). Los prototipos desbarajustan no sólo buena parte de nuestras asunciones sobre cómo funciona la ciencia (sobre lo que significa conocer y relacionarse con el mundo), sino sobre la ciencia misma como institución.

Por ello, pensar el mundo desde el episteme ‘prototipo’ supone un enorme desafío, y MLP está en la vanguardia de las investigaciones encaminadas en esta dirección.[ii]

2. Disciplinas

Desde hace varios años, MLP es el lugar de encuentro escogido por alguno de los proyectos educativos y de investigación más relevantes en el panorama de las ciencias sociales en España.[iii] Que así sea, que muchos investigadores hayan encontrado refugio de la universidad en MLP, dice mucho de una y otra institución.

Lo que quizás es menos conocido, sin embargo, es que la labor de MLP resultó fundacional en la constitución y puesta en escena de toda una nueva disciplina en nuestro país: los estudios sociales de la ciencia y la tecnología. (Disciplina, por cierto, no menor fuera de nuestras fronteras, entre cuyos adalides figuran el Premio Holberg [el Nobel de las ciencias sociales] Bruno Latour, o la ex Presidenta del European Research Council, Helga Nowotny.)

MLP acogió el primer encuentro de la entonces recién creada Red de Estudios Sociales de la Ciencia y Tecnología del Estado Español (eSCTS), y desde entonces por MLP han pasado, y desde sus instancias se han diseñado, no pocas de las iniciativas que hoy sostienen y dan vida a esta vibrante comunidad científica.

3. Paradigmas

MLP es conocido en el mundo de la cultura y el arte digital, en y fuera de España, como uno de los mayores promotores del paradigma del ‘procomún’, en gran medida gracias a la labor llevada a cabo desde el pionero Laboratorio del Procomún.

En no pocos círculos – y no pocos de ellos políticos y empresariales – el concepto del procomún es desdeñado, incluso perseguido, por su asociación con la ‘cultura libre’, con las redes, el peer-to-peer y los nuevos movimientos sociales-digitales.

Quizás no esté de más, entonces, apuntar hasta qué punto ‘lo abierto’ y lo ‘común’ están delineando todo un nuevo paradigma de investigación en ciencia. Sí, un paradigma de investigación científica, no una moda cultural, o una ideología, o una ocurrencia quincemayista. Por ejemplo: en economía del conocimiento[iv], en derecho y propiedad intelectual[v], teoría y economía política[vi], sociología[vii], urbanismo[viii]

Pero es más: no es que el paradigma de lo abierto haya descubierto nuevos campos y objetos de estudio a los científicos, que ahora se ocupan de estudiar lo abierto cuando antes se ocupaban de estudiar, digamos, el estado-nación, o la globalización, o la sociedad de la información. No. Es que el paradigma de lo abierto ha cambiado íntegramente la manera de hacer ciencia, lo que significa investigar, cómo lo hacemos, las herramientas que usamos para documentar nuestro avances, para comunicárselo a otros, para publicar nuestros descubrimientos, etc.[ix]

Y MLP ha estado en la vanguardia de estos cambios, no ya divulgándolos, ni siquiera promocionándolos, sino directamente generando las estructurasinventándolas, habríamos de decir en justicia – que las han hecho reconocibles y familiares para investigadores de todo el mundo.

Lo que MLP ha logrado como centro de investigación científica durante los últimos diez años es, por todo ello, impresionante, y la pregunta mínima que en este contexto debemos hacer a nuestros políticos y empresarios sería algo así como:

¿Qué capacidades tiene Telefónica de contribuir a la definición de un nuevo episteme en la historia y filosofía de la ciencia, de re-dibujar creativamente las fronteras disciplinares de la investigación científica, así como de re-articular los mismísimos paradigmas desde los cuales se produce y hace ciencia a nivel mundial?

Referencias


** “Excelencia a nivel mundial”: la grandilocuencia más exquisita para el público más innovador. Para los demás, el libro de Bill Readings, The University in Ruins (1996), en el que Readings ya nos anunciaba las desdichas que nos depararía la dichosa excelencia.

[i] Sobre la ciencia como ‘prototipo’ véase, por ejemplo, Stengers (2011), Kelty (2011) o Corsín Jiménez (2013).

Comments
4 Responses to “Medialab-Prado y la excelencia en ciencia a nivel mundial”
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  1. […] para contrarrestarlos –intentando visibilizar lo mucho que ha hecho este espacio para abrir un lugar para la experimentación epistémica del cualquiera, para dar cabida y soportar el procomún, “eso que es de todos (y no es de nadie)”–. La […]



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